
A lo largo de su carrera artística, Omar Velázquez ha creado grabados, pinturas, ensamblajes, esculturas y música que exploran la historia de Puerto Rico, la situación política y nuestro folclor, a través de obras diversas, donde el humor negro y la crítica se combinan con una vitalidad intensa. Esta muestra presenta una veintena de obras en las cuales el artista plasma la nostalgia por su entorno en pinturas que se distinguen por unos paisajes de aspecto tridimensional. Mientras que sus excepcionales esculturas de animales revelan no solo su maestría técnica, sino además un humor incisivo que nos obliga a observar detenidamente para descifrar sus mensajes.
La palabra morriña tiene múltiples definiciones: según la Real Academia Española, significa tristeza o melancolía, especialmente la nostalgia de la tierra natal. Mientras que en Puerto Rico puede significar una sensación de sopor, somnolencia, modorra o cansancio ligero, especialmente después de comer o en momentos de extremo calor. En el caso del título de esta exhibición, todas esas definiciones y sus múltiples connotaciones físicas, psicológicas y políticas aplican a la situación actual de nuestra isla, donde la infraestructura básica ha colapsado y el diario vivir de la mayoría de las personas está bastante accidentado.
Omar Velázquez es un artista visionario que se ha destacado por un obsesivo cuestionamiento intelectual y por crear sus obras con una dedicación férrea y una minuciosidad técnica impresionante. La integración de la ironía, los acertijos, el sentido del humor y un guion narrativo son fundamentales en el desarrollo de sus obras. Con la selección de obras presentadas en Morriña, los acertijos se centran en un país que hay que reclamar, rescatar y celebrar. Velázquez celebra nuestra belleza natural y las vidas de los animales con los cuales compartimos la tierra, pero a la vez aspira a despertarnos del estupor en el que nos encontramos ante la situación caótica en que está el país, y de eso mismo se trata el arte, de ser catalítico para entablar diálogos necesarios y para que abramos los ojos a nuestra realidad compartida.